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Mesolifting, uno de los pilares del Lifting sin cirugía.


MESOLIFTING


El  Mesolifting es un procedimiento que utiliza a la Mesoterapia para el tratamiento de los trastornos ligados al envejecimiento facial. Es un método sencillo, indoloro, sin cirugía que se realiza de forma ambulatoria, y permite estimular los procesos naturales para la reestructuración cutánea, para biorejuvenecimiento y biorevitalización de los tejidos especialmente indicada en cara, cuello, escote, manos, brazos, etc. El Mesolifting es uno de los pilares del Lifting sin cirugía.

¿En qué consiste?
La Mesoterapia o Intradermoterapia es una técnica que consiste en la administración de fármacos directamente en la dermis por medio de microinyecciones. De esta manera cada sustancia queda en contacto directo con el tejido que está afectado en cada una de las patologías a tratar.

¿Qué sustancias se inyectan?
En cada sesión pueden combinarse sustancias para lograr una mejoría en general y para tratar una alteración en particular. Es por esto que se elabora un plan personalizado adaptado a cada paciente según su examen físico, historia clínica, deseos y expectativas. Se aplican sustancias tensoras, miorrelajantes, despigmentantes, vitaminas, hidratantes, nutrientes, antioxidantes, oligoelementos, estimulantes de la regeneración de colágeno y elastina, Ácido Hialurónico, entre otros.

¿Qué beneficios obtendrás al realizarte un Mesolifting Facial?
Entre los beneficios para destacar diremos que, remodelarás el rostro de forma natural, eliminarás arrugas faciales, y arrugas de expresión. Prevenirás el descolgamiento o flacidez. Proporcionarás a la piel un aspecto homogéneo y luminoso. Hidratarás la piel desde las capas más profundas. Eliminarás manchas.
Se busca mejorar la microcirculación y con ello la oxigenación de la piel, estimular al fibroblasto, aumentar el colágeno, la elastina y los componentes de la matriz extracelular, atacar los radicales libres, promover la renovación celular. Estos cambios tienen como consecuencia el rejuvenecimiento de manera natural, “de adentro hacia afuera”.

¿Es doloroso?
No, no es doloroso ya que el calibre de la aguja que se utiliza es muy pequeño, las inyecciones son muy superficiales y se aplican con una maniobra rápida. No requiere reposo ni recuperación y el paciente retoma sus tareas habituales de inmediato.

¿Qué cuidados debo tomar antes y después de cada sesión?
Luego de la sesión la paciente retoma su vida normal y puede incluso maquillarse. Se sugiere el uso de pantalla solar durante el tratamiento. Los resultados del Mesolifting se incrementan si se acompaña de buenos hábitos como ser una dieta equilibrada, evitar alcohol y tabaco y usar protección solar adecuada.

¿Cuántas sesiones son necesarias para alcanzar el objetivo?
El número de sesiones depende directamente de la gravedad del cuadro. En pacientes jóvenes que buscan la prevención, se recomienda un paquete de 10 sesiones que pueden repetirse cada 6 meses. Cuando el problema es más evidente, conviene realizar un tratamiento de ataque más fuerte siendo lo ideal realizar 20 sesiones continuas y luego un mantenimiento mensual. En casos de envejecimiento avanzado, puede comenzarse el tratamiento con sesiones semanales.

¿Cuándo puedo comenzar?

El ácido hialurónico rellena las arrugas por partida doble

Este material, además de alisar los pliegues subcutáneos estimula la producción de colágeno, lo que multiplica y prolonga el resultado rejuvenecedor
Según un trabajo publicado en la revista 'Archives of Dermatology', el ácido hialurónico, un material de relleno empleado en las consultas de los médicos estéticos para dar volumen a los labios y pómulos, así como para alisar la frente -aunque también se administra para reducir las cicatrices del acné severo y otros problemas cutáneos que ocasionan 'pérdida' de piel- tiene aún más beneficios de los que se esperaba.
Hasta el momento, las bondades que se atribuían al producto residían, básicamente, en el hecho de llenar el vacío subcutáneo que se asocia a la pérdida de colágeno propia del envejecimiento.
Pues bien, un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan (EEUU) seleccionó un grupo de voluntarias sanas con una media de edad de 74 años y un estado de la piel aceptable conforme a ellos, y les inyectaron ácido hialurónico en varios puntos de uno de los antebrazos. En el otro, las participantes recibieron únicamente suero salino (producto placebo).
Transcurridas unas cuatro semanas, los especialistas realizaron una biopsia, que repitieron a los dos meses y medio para evaluar el estado de la piel de las mujeres.
El ácido hialurónico no sólo había ocupado el hueco que había dejado el colágeno perdido. Además, estimuló la producción de esta proteína cutánea mediante el esponjamiento de los fibroblastos (las células que se encargan de segregar dicha sustancia).
Por otra parte, y aunque el efecto es menos impactante que este, los responsables del seguimiento también observaron que las inyecciones de relleno favorecen la proliferación de los factores de crecimiento cutáneos (imprescindibles para regenerar los tejidos dañados) e inhiben un enzima implicado en la pérdida del colágeno; ralentizando el proceso natural de envejecimiento.
Este doble efecto (rellenador y estimulador) explicaría por qué los beneficios del ácido hialurónico son acumulativos; es decir, se notan más pasado cierto tiempo desde que se ponen las inyecciones -entres seis meses y un año- y cuando se han realizado varias sesiones de tratamiento.
Por otro lado, y a pesar de que la investigación se ha llevado a cabo con un número muy reducido de pacientes, los científicos afirman que sus resultados son igualmente válidos, ya que se trataba de observar el mecanismo de acción de un producto, no de hacer un ensayo clínico convencional.
Finalmente, y aunque las aplicaciones dermocosméticas son quizá las más llamativas y a las que se les sacará mayor rendimiento, los autores apuntan que este material puede ser beneficioso en el tratamiento de otras alteraciones cutáneas caracterizadas por la atrofia y la pérdida de colágeno, como la lipodistrofia ocasionada por el VIH o por el uso de terapias tópicas con esteroides.